Una realidad convertida en sueño

El deporte está cargado de continuos cambios. Especialmente el nuestro, el futsal, donde la línea constante se da en muy escasas ocasiones y vivimos en un continuo presente inestable y cambiante; ese que te supone estar sufriendo y disfrutando de una tensión permanente respecto “a lo que está ocurriendo” y “lo que puede ocurrir” hasta el pitido final. En este punto aparecen las palabras y acciones presentes y futuras.

En esta línea, podemos encarar nuestro devenir desde dos perspectivas: nos marcamos una idea en nuestra mente y la misma nos hace caminar, o bien decidimos caminar y el propio esfuerzo nos va marcando la dirección.

En nuestro club, 15 guerreros y dos capitanes de barco escogieron la 2a opción. Todos ellos se embarcaron sin destino, con la única directriz de remar por una tormentosa marea, este año incluso cargada de tiburones, que les marcara el punto de llegada. Este barco llamado Cadete A, fruto del esfuerzo, alcanzó una isla, la más bella posible, donde se habían topado con una realidad desconocida que, de pronto y sin saberlo, descubrieron que era su sueño.

Dejando a un lado los relatos místicos, no se me ocurre una mejor manera de simbolizar el trabajo constante, de corazón y de calidad en nuestra escuela, donde nuestros éxitos nos colman de felicidad, pero nuestro esfuerzo se destina al aprendizaje.

La victoria se consiguió desde que se inició el camino, así que enhorabuena a nuestro Cadete A y sus capitanes de barco. Pero también enhorabuena al Sub23, Juvenil, Cadete B, Prebenjamin y Bebé, por, sobre todo, caminar.

Seguimos aprendiendo. Seguimos caminando.

Cisco Pozo

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