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Golpe en Torremolinos

cabeceraTORREMOLINOS

Si tuviéramos que definir con sólo una palabra lo vivido en la tarde del sábado en Torremolinos sin duda esta sería “Espectacular”. Una gran tarde de Fútbol Sala en unas instalaciones espectaculares donde desde nuestra llegada al Palacio San Miguel respiramos ese gran ambiente sano en el que siempre nos deberíamos de mover. En frente uno de los dos equipos invictos hasta la fecha que venía de ceder sus primeros puntos en Bujalance tras empatar a dos la pasada jornada frente al equipo de Juanma Cubero.

El partido estaría marcado por dos partes bien distintas donde los de casa manejaron a su antojo el tempo y el juego en los primeros veinte minutos en los que los nuestros no estuvieron nada acertados con una defensa poco sincronizada que hacía que los de Quintana llegasen a la meta defendida por el juvenil Migue Cata con demasiada facilidad. A pesar del caos defensivo en el que los nuestros se encontraban inmersos se conseguía llegar de manera frecuente al área rival disponiendo de hasta tres mano a mano en los que el meta torremolinense Tomás salió airoso. Con este planteamiento sobre la pista se llegaba al ecuador de la primera mitad con un resultado de 3-2 (Waly y Robles) favorable al equipo malagueño que antes del descanso conseguiría ampliar su merecida ventaja hasta el 5-2 con el que los equipos se marcharían a vestuarios. Una primera mitad que hizo recordad los fantasmas de Tabernas y Bujalance donde el equipo a pesar de poner toda la intención posible no se le veía mucho a lo que agarrarse para poder pensar en darle la vuelta al marcador. La segunda mitad nada tendría que ver con la primera, o quizás sí pero sólo cincuenta segundos que sería lo que el conjunto local tardaría en volver a perforar nuestra portería para poner un 6-2 ante el que sólo cabía apelar a la épica y de eso estos chicos han mamado mucho. Un gol del incansable Manuel en el minuto 24 nos hizo creer en que aún se podía rascar algo positivo más cuando una sesión local a su portero acaba en libre indirecto que Robles no desperdicia poniendo el 6-4 en el luminoso con muchos minutos por disputar. La inercia de cada equipo era totalmente opuesta y es que mientras el Torremolinos que muy posiblemente pecó de confianza, los pupilos de Peya lo apostaron todo a tirar de garra y orgullo algo que el cuadro de Tomás Quintana ya no pudo frenar a pesar de intentar de recuperar el guión desarrollado en la primera mitad. Momento clave del encuentro donde uno de los jugadores más destacados del equipo local es expulsado tras derribar a José Alberto sin estar el balón a su alcance provocando una superioridad numérica que el propio José Alberto se encargaba de rentabilizar tras un gran pase de Jareño al segundo palo, 6-5. Once minutos por delante y no era momento de morir en la orilla por lo que los de Peya bajaron revoluciones para minimizar al máximo los espacios atrás y esperar a cazar alguna ocasión en ataque y de esta manera llegaría el empate a seis con un balón al espacio sobre Robles que muy escorado y sin referencia alguna saca un zapatazo imparable que hizo el silencio por momentos en el Palacio San Miguel, 6-6. Lo más difícil estaba hecho pero tocaba trabajarlo y sufrirlo para contener a un Torremolinos que empujó hacia atrás a los nuestros volviendo a tener que emerger como ya pasara en anteriores encuentros la figura de Morillas que tras realizar algunas varias intervenciones de mérito poco pudo hacer para evitar el 7-6 que llegaba tras una buena paralela y posterior pase al segundo palo donde Tellez no perdonaba y volvía a poner a los suyos por delante con sólo dos minutos y medio por disputar. No quedaba más opción que la de poner en juego el portero/jugador, variante táctica que el año pasado nos diera una liga en provincial y que volvió a dar sus frutos con un gol de Manuel que devolvía las tablas el marcador con apenas un minuto para la finalización. Tiempo en el que el equipo local apostaría por el juego de cinco ejecutado por el propio portero Tomás y que finalmente acabaría con un robo en defensa y gol de José Alberto desde veinticinco metros que hacía que la gesta sólo estuviera a una buena defensa de treinta segundos y así lo fue.

Una victoria para seguir escribiendo nuestra historia ante un rival y una grada con un trato exquisito al que a parte de agradecerles la amabilidad y trato recibido le deseamos la mayor de las suertes durante la temporada. Curiosamente en esta crónica no han aparecido los colegiados ¿Por qué? Simplemente porque el arbitraje tanto en la aplicación e interpretación del reglamento como a la hora de conducir el encuentro por parte de los señores Conejero Molina y Fernández Olea fue impecable tanto cuando el equipo iba abajo en el marcador como cuando no, algo que no debería ser motivo de celebración pero que visto lo visto hasta el momento es digno de mencionar.

Por nuestra parte sólo nos queda trabajar mucho más de que lo que lo hemos hecho hasta ahora para seguir dando guerra en la competición. Los mimbres están “sólo” queda corregir los defectos de siempre que sólo nos llevan a tener que hacer el doble para obtener recompensa en forma de puntos. La plantilla comenzará a preparar el martes el choque del próximo sábado en Gilena frente al Mancha Real FS (Jaén).

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